El beso

 

Dawson Crece

¿Es cosa mía o Michelle Williams ya se preparaba para su papel de Marilyn?

Cuando Pacey Witter besó a Joey Potter el mundo de la televisión adolescente se puso patas arriba. El beso no fue especialmente romántico, apasionado, tierno o dulce, pero al mismo tiempo fue todas esas cosas juntas.

Años de historia televisiva nos habían enseñado que la chica (en este caso Joey) siempre acababa con el chico (Dawsoso), por muchas vueltas que se le diera a la relación y muchos triángulos amorosos que se pusieran de por medio. El universo, el karma y los astros sabían que tenía que ser así, de la misma forma que Cory debía acabar con Topanga, Zack Morris con Kelly Kapowski y Angela Chase con Jordan Catalano (si hubiera continuado la serie, anyway). Sin embargo, ese beso dejó claro que el graciosete del grupo por primera vez no estaba solo de paso, sino que había llegado para hacer que el mundo de Joey, y en consecuencia el nuestro, se estremecieran. La relación entre Joey y Pacey puso el listón muy alto a toda una generación de chicas que siguen esperando que un hombre les alquile una pared como mera muestra de afecto.

En el universo creado por Kevin Williamson (guionista de joyas del slasher como Scream o Sé lo que hicisteis el último verano) los adolescentes se caracterizaban por su incapacidad de comportarse como tal, interactuando entre ellos mediante las palabras más largas del diccionario y sobreanalizando y diseccionando cada una de sus acciones. Un encantador detalle del que la propia serie fue consciente desde el principio y al que consiguió que los espectadores se acostumbraran sin dificultad. 

Dawson Crece rechazo a la realidad

La historia se centraba en las vidas de cuatro quinceañeros de un pequeño pueblo de Carolina del Norte. Dawson Leery, el supuesto protagonista por el mero hecho de haberle dado nombre a la serie, es un personaje aburrido hasta la saciedad por culpa de su previsibilidad. La incapacidad de Dawson para distinguir entre ficción y realidad le hace vivir constantemente dentro de una película de su propia creación y le impide comprender historias más complejas que aquellas que constan de planteamiento, nudo y desenlace. Jen Lindley, objeto del deseo de Dawson en multitud de ocasiones, es quien refleja la adolescencia de forma más verosímil. Indecisa, impetuosa y ligeramente descarriada, avanza a medida que va cometiendo errores y aprende de ellos. Se mueve por impulsos y no ve necesario analizar cada una de las situaciones en las que se ve envuelta: se limita a vivirlas. Pacey Witter se balancea en la delgada línea que separa la inseguridad de la confianza, haciendo malabares con su complejo de inferioridad y las necesidades de demostrarle al mundo que vale mucho más de lo que todos se han empeñado en hacerle creer. Es, seguramente, el personaje que presenta una mayor evolución a lo largo de toda la serie. Por último está Joey Potter, el personaje que poco a poco le fue ganando la partida a Dawson hasta eclipsarle por completo. Su complejidad (dentro de las posibilidades del género) y la multitud de aristas de las que disponía, la convertían con diferencia en la figura más interesante, además de la única en aparecer en todos los capítulos de la serie. Malhumorada, inconformista y obligada a madurar antes de tiempo, la joven del otro lado del lago se empeña en mostrar al mundo su faceta de chica dura. Acostumbrada a protegerse de los demás desde que su padre entró en prisión, guarda su faceta más sensible para Dawson y Pacey, las dos personas que mejor la conocen.

Al acabar la primera temporada de la serie su creador no sabía si iba a ser renovada o no, por lo que optó por el final más lógico en aquel momento, uno en el que Dawson y Joey iniciaban una posible relación. El problema surgió cuando a Dawson Crece le ofrecieron 22 episodios más y quedó patente que la pareja formada por los dos protagonistas era aburrida, muy aburrida. Pero a raíz del error surgió el acierto, y tras una segunda temporada un tanto desafortunada, lograron separarles y dejar el futuro abierto a nuevas posibilidades. Dichas posibilidades tenían nombre propio: Pacey Witter. Tratando de suplir el vacío amistoso que había dejado Dawson en la vida de Joey, Pacey se involucró demasiado, y al cabo de pocos capítulos quedó patente que el pequeño de los Witter veía a Joey como algo más que una amiga. Tras varias acciones que provocaron encandilados “ooooooohs” y “aaaaaaaays” en los hogares adolescentes, llegó el beso. Como era de esperar fue seguido de una airada discusión entre ambos, pero de la misma forma que Joey no podía negarse a sí misma que algo había cambiado en su interior, el resto del mundo tampoco pudo negar que algo había evolucionado en la serie. Por primera vez el chico, el alma gemela, el amigo de la infancia, no iba a llevarse a la chica. 

Joey Potter y Pacey Witter

Dawson Crece fue pionera en muchas cosas, como tener uno de los primeros protagonistas homosexuales de la televisión, solo por detrás de Will & Grace. Sin embargo, nada pudo superar lo que significó ese momento, porque ese beso… Ese beso lo cambió todo.

 

 

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